Por qué NO deberías limpiar los zapatos

En el siglo XXI, los zapatos requieren distintos cuidados que antiguamente; recordareis que había un día a la semana en el que algún miembro de la casa se dedicaba a limpiar los zapatos con un kit compuesto de betún o servus (para dar lustre, impermeabilizar, mejorar la apariencia y aumentar la vida útil de los zapatos). Eran aquellas cajas metálicas con la mejor crema para el calzado, de color casi siempre marrón y negro, cepillo y bayeta ó trapo para sacar brillo. Este kit le utilizábamos de la siguiente manera: Una vez eliminado los restos de suciedad que tenía el zapato, aplicábamos indistintamente con cepillo o trapo el betún o servus, y a continuación transcurridos unos minutos para que se impregnara bien la piel de la crema, procedíamos a darle lustre y brillo, bien con cepillo bien con bayeta o trapo. Siempre a muñequilla, así era como quedaban los zapatos impecables.

Pues bien, dicho esto, hoy podemos decir, que así lo hacíamos en el pasado.

Hoy en día los zapatos de piel, sobre todo los de temporada Otoño-Invierno, tienen un tratamiento especial anti-manchas e hidrorrepelentes, que les protege  como su propio nombre indica de manchas y hace que repele el agua.

Las diferentes marcas, tienen distintos tratamientos con el mismo fin. Por ejemplo,  Pikolinos trata sus pieles con el denominado Scotchgard, que hace que los zapatos prácticamente no halla que limpiarlos y mantengan el aspecto original de la piel durante mucho tiempo, ante la caída de manchas, como por ejemplo el aceite, este tratamiento actúa de repelente e igualmente con agua.

Queremos deciros que estos tratamientos que tienen los zapatos de reconocida calidad, consiguen aumentar su duración , los hace mas resistentes al desgaste y por ende, envejecen de manera genuina y mejor.

Por todo lo dicho anteriormente, no es conveniente limpiar mas allá de lo estrictamente necesario, es decir: viras, cantos y tacones para dar una imagen correcta con tus zapatos. Pues frotar la piel innecesariamente nos conduce más pronto que tarde a eliminar el tratamiento protector anti manchas y anti humedad y por consiguiente a perjudicar la piel de nuestros zapatos. Y lo que es peor, una vez eliminado su tratamiento, envejecen mucho más rápido.

El calzado de piel, que es cómo deberían ser siempre los zapatos, aportan al pie: comodidad, suavidad, flexibilidad, ausencia de fatiga y un largo etc. Por eso los fabricantes desde el primer momento, ya en su fabricación se encargan de protegerla, manteniendo siempre su aspecto original, ya desde el primer proceso de curtición, aplican los tratamientos para mayor resistencia y duración ante cualquier agente externo, como pueden ser manchas, lluvia, etc.

Hemos de pensar que esto obedece a una generalidad en el mundo de los zapatos. Y por tanto, no nos tenemos que olvidar de particularizar en aquellos que necesiten cuidados especiales